DE LA MANO
Hasta el último momento
de la mano.
Hasta el último instante
rescantando besos,
regalando su sonrisa.
Como diría un amigo
cruzó de la mano
La laguna Estigia o el mar….
Rodeado de flores y de abrazos,
interminables caricias
como las que nos enseño a dar.
Yo ya intuía la soledad de su ausencia,
la pérdida de las huellas firmes
que te dirigen en los cruces
de caminos.
Yo ya sabía de lo insoportable
de no escuchar su voz
uniendo lejanías,
de lo insufrible de no tener
sus brazos para apoyar y arropar
los inviernos fríos.
Me quedaba sin sombra,
sin ese reflejo pegado a mí
que me salvaba de la oscuridad.
Ahora cada noche me duermo
con su risa y su recuerdo
y eso me alivia
la herida de no pegar mi cara
a su cara de nuevo.
De la mano, esa mano que extendía
para abarcarlo todo,
para acogernos con su mirada
azul y cálida.
De la mano…..
siempre de tu mano.
( ANA, 6 DE MARZO DE 2012)